Por: María de los Ángeles
Uno
de los tantos atractivos turísticos de Huamanga, el puente San Blas, ubicado en
la calle con el mismo nombre, denominada a la octava y séptima cuadra del Jirón
Grau, caracterizado por la época de los españoles, cuya estructura está
compuesta de cal y piedra, servía como puente peatonal para arrieros,
extranjeros y campesinos que llegaban de diversos lugares a la ciudad de
Huamanga.
A
través de este puente pasa el río seco de San Blas; algunos viejos huamanguinos
relatan que las personas que pasaban por ahí eran atrapadas por el espíritu
poderoso del agua que ejercía un encanto, apareciendo muertas al día siguiente
sin masa encefálica.
Este
monumento histórico posee un gran valor simbólico en la historia de Huamanga,
así como lo son también el puente Santa Ana, el puente San Lorenzo, el puente
San Sebastián y otros.
Hoy
en día está en completo abandono, debiéndose esto a la falta de cuidado y
revaloración por parte de las autoridades, instituciones vinculadas a la
conservación de la cultura y a los mismos habitantes de la zona.
El
puente colonial se ha convertido en un botadero de basura, donde los perros,
gatos, ratas y personas del mal vivir pernoctan diariamente, y convirtiéndose
por las noches en el terror de los transeúntes
que temen a ser robados y en el peor de los casos producirse violaciones
a menores de edad. Todo ello ocasiona enfermedades y malestar en las personas
que habitan en el Barrio San Blas y sus aledaños, teniendo que soportar olores
nauseabundos de animales muertos y desperdicios en descomposición.
A
todo ello la Municipalidad Provincial de Huamanga solo manda a limpiar el
puente cada cierto tiempo.
¿Hasta
cuándo seguirá en esta situación?
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