Hemos
pasado por un proceso de violencia política que entre sus principales secuelas
psicosociales es el miedo, la desconfianza y el conformismo. No obstante, la
semilla de nuestra esencia e identidad va deslumbrando en sus habitantes y su
influencia.
Uno de los
diarios locales de Ayacucho publicó en una sección, que el alcalde de la Municipalidad
provincial de Huamanga, Dr. Hugo Aedo Mendoza, clausuró la Escuela de
Liderazgo, el cual fue dirigido a las mujeres y varones líderes de las
organizaciones Sociales Base de los distrito. “Esta escuela se desarrolló con
la finalidad de empoderar a las mujeres lideresas de los distritos
metropolitanos de Huamanga en temas de género, derechos humanos, liderazgo,
participación política, democracia entre otros” señaló el alcalde.
Se produce
en mis percepciones una sorpresa concerniente a la importancia que se le está
dando al rol de una participación activa de la sociedad civil y su influencia. Por
mucho tiempo la sociedad ayacuchana se ha visto envuelta en un descuido total
en la promoción y desarrollo de capacidades holísticas y personales para el logro
de objetivos por el bien común.
El
liderazgo es una práctica que fortalece y desarrolla la identidad, y legitima
la democracia velando por el cumplimiento de los derechos dando como resultado acción
y desarrollo social.
La falta de
líderes de la sociedad civil a través de la generación de opinión pública y la
promoción de iniciativas, trae como consecuencia un estancamiento en las
corrientes de información y escases de paradigmas de personalidades que ofrecen
rasgos de identificación con el Ayacuchano. Iniciativas como la de la Escuela
de Liderazgo son semillas que dependen de su tratamiento posterior para un
hermoso florecimiento.

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